Cuidado Crítico

Cuidado Crítico es un proyecto de investigación sobre nosotros mismos y los demás, sobre la idea del cuidado, la sustenibilidad y la importancia de efectuar un cambio a nivel social, politico, personal y colectivo. Un analisis que quiere examinar las dimensiones politicas del `cuidado´ y exponer sus beneficios para propositos revolucionarios. Un acto de reflexión que nace de la necesidad de elavorar un moviemiento que cultive un ambiente de cuidado individual y colectivo, apoyo horizontal, amor revolucionario y autodeterminación, que considere el “yo” como zona de intervención y descolonización. Considerando la subjetividad como objeto de lucha politica, se quiere posicionar así el `cuidado´ y la `resistencia´ de forma paralela, explorando qué formas de `cuidado´ pueden llegar a subvertir sistemas de poder y propiciar políticas prefigurativas dentro de nuestros propios movimientos.

Son muchos los movimientos sociales y circulos activistas que, de formas variadas y distintas, dan voz a un esfuerzo anónimo de colectividades en lucha que comparten, sin embargo, un mismo horizonte ético-político instituido contra los sistemas de dominación, explotación, represión o despojo. Una revolución social discontinua y descentralizada con un hacer instituyente rizomático que ha unido esfuerzos para crear un `nosotros´ capaz de participar activamente en las luchas contra un sistema agresivo que ha restrucurado no sólo la economía global, si no también la organización de trabajos visibles e invisibles, nuestros cuerpos y deseos, y “nuestros hogares, familias y relaciones sociales” (S. Federicci, 2012).

Es pues en el presente, donde el neoliberalismo se ha esforzado para infravalorizar y poner en desuso la cuestión de la revolución, cuándo el hacer y el pensar cotidiano se vuelven más política que nunca, adquiriendo la significación de actividad colectiva, reflexiva y lúdica con la capacidad de crear un nuevo rumbo hacia la perspectiva de la `autonomía´ como proyecto (Castoriadis, 2006). Una lucha en común para lograr un cambio en nuestros contextos próximos y los de más allá, que nos lleva a la vez a questionar la presión, tanto a la que nos hemos sometido nosotros mismos, como a aquella a la que nos estamos enfrentando; de la cultura que creamos y en aquella que queremos participar; de las problemáticas dentro de nuestras propias organizaciones y de nuestros lugares de trabajo; de las opresiones que vivimos y creamos, y de las malas prácticas que descubrimos y aún así seguimos practicando.

Organizar, militar o apoyar causas sociales y políticas acarrean una gran variedad de emociones que incluyen satisfacción y plenitud pero también implican fatiga o cansancio. Desgastes que, en la mayoría de los casos, se podían haber evitado si hubiéramos tenido prácticas y estructuras que nos ayudaran a lidiar con ello.

En el contexto de lucha revolucionaria, la atención mutua se convierte en un proceso activo de reconstrucción y supervivencia, y la curación un componente de la resistencia. Cuidar de nosotros mismos y de los demás para crear un cierto grado de autonomía ha sido uno de los grandes pilares del movimiento feminista. Y sin embargo, ¿cómo desarrollamos una práctica del cuidado individual y colectivo de forma práctica dentro de nuestros movimientos o grupos sociales y políticos?¿Cómo sería un espacio de trabajo revolucionario si fuera organizado a partir de plantear la necesidad de la práctica del cuidado como forma estructural y vital?